Inteligencia Competitiva y Vigilancia Tecnológica

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6 mitos sobre la Inteligencia Competitiva

Cuando hablamos de Inteligencia Competitiva, al ser aún una disciplina relativamente desconocida, solemos encontrarnos con opiniones equivocadas. La gente suele tener algunas ideas preconcebidas sobre la IC que no se ajustan a la realidad. En este artículo trataremos de desmentir esos “mitos” que se han generado en torno a la Inteligencia Competitiva:

6 mitos sobre la Inteligencia Competitiva
  • La IC es cara: Evidentemente, la Inteligencia Competitiva requiere de recursos (tanto económicos como humanos), pero hoy en día las herramientas informáticas han avanzado lo suficiente como para garantizar que este consumo de recursos sea contenido y adecuado a la dimensión de la IC. Existen herramientas como INNGUMA que se adaptan a las necesidades de cada cliente y reducen los costes drásticamente e incluso herramientas gratuitas. Los recursos humanos, por otro lado, deben dimensionarse a las necesidades de información y no pecar de un exceso de ambición.
  • La IC no aporta información nueva: Es muy típico encontrarse personas que afirman conocer todo lo que ocurre en torno a su empresa, a pesar de no contar con ningún proceso sistematizado de recopilación de información. “Yo ya me suelo enterar de esas noticias por ahí” suele ser una frase recurrente. No vamos a discutir que la información sobre el entorno competitivo se puede encontrar a través de distintos medios (incluyendo el “boca a boca”), pero sistematizar esta tarea permite llegar mucho más lejos y garantizar que no se nos escapa nada.
  • La IC no es explotable: Se suele pensar que la Inteligencia Competitiva termina cuando la información ha llegado al destinatario y ha tomado una decisión. Nada más lejos de la realidad; la Inteligencia Competitiva es un input muy importante para otras actividades que componen la gestión de la innovación (roadmapping, procesos de generación de ideas, transferencia de tecnologías, realización de estados del arte, etc.) o la gestión estratégica (planes estratégicos, planes de gestión, planes comerciales, planes de mercado y producto) donde aporta información relevante y facilita la obtención de resultados.
  • No se puede medir el ROI (Return on Investment) de la IC: Medir el ROI de la Inteligencia Competitiva en términos económicos es difícil, pero no imposible. Hay que buscar los puntos donde mayor retorno económico se puede lograr. Por ejemplo, actividades como la monitorización de licitaciones o programas de financiación pueden devolver resultados económicos directos derivados de la actividad de IC. Además, tampoco deben olvidarse los beneficios intangibles, de los que ya hablamos en este artículo.
  • La Inteligencia Competitiva conlleva espionaje: En nuestra definición de Inteligencia Competitiva podéis comprobar como la palabra ético está incluida al inicio. Con esto queremos desterrar cualquier duda sobre la relación de la IC y el espionaje. La Inteligencia Competitiva NO contempla el espionaje.
  • La Inteligencia Competitiva es sólo para grandes empresas: Tal y como hemos mencionado antes, la IC debe estar dimensionada a las necesidades y recursos de cada organización, con lo que cualquier empresa, por pequeña que sea, puede realizar la actividad de IC de acuerdo a sus posibilidades.

Como podéis ver, existen diversos mitos que deben ser eliminados ya que no se ajustan a la realidad. Si necesitas ayuda para poner en marcha tu sistema de IC, contacta con nosotros y estaremos encantados de ayudarte. Además, puedes probar un software profesional como INNGUMA gratis solicitando una demo.