Inteligencia Competitiva y Vigilancia Tecnológica

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¿Por qué fracasó tu proyecto de Inteligencia Competitiva?

Cuando interactuamos con empresas, es habitual encontrarnos clientes que nos comentan que años atrás ya hicieron una incursión en el mundo de la Inteligencia Competitiva, pero los resultados no fueron satisfactorios. En este artículo analizamos las razones más habituales que solemos encontrarnos para que este tipo de proyectos no tengan éxito:

¿Por qué fracasó tu proyecto de Inteligencia Competitiva?

Dimensionamiento incorrecto

En ocasiones nos encontramos con organizaciones que pecan de ambición a la hora de lanzar su proyecto de IC: pretenden abarcar todos los departamentos de la empresa, cubrir todos los Factores Críticos de Vigilancia (FCV), involucrar a un gran número de personas, poner unas exigencias de cantidad de información demasiado altas, etc. Salvo que la IC sea una actividad estratégica para la empresa, con una gran implicación de la dirección y una alta disponibilidad de recursos, es mejor comenzar con pequeñas incursiones que permitan un mayor control, buscando el éxito y el ejemplo a seguir para el resto. Así, poco a poco, la Inteligencia Competitiva puede ir expandiéndose por los distintos departamentos de forma más gradual.

Falta de liderazgo

Tan importante como definir correctamente el alcance y las fases del proyecto de IC es elegir a la persona adecuada para que lo lidere. Si el responsable de lanzar la IC en la organización no tiene suficiente mando puede que no sea capaz de traccionar lo suficiente a los demás agentes que componen el sistema de IC; por otro lado, si es una persona con demasiadas responsabilidades, puede ocurrir que el resto de tareas le exijan toda su dedicación, pasando el proyecto de IC a un segundo plano.

Basarlo todo en el software

Mucha gente cree que una vez ha elegido un software de IC y lo ha puesto en marcha, el resto se hace sólo. Nada más lejos de la realidad. Un software de Inteligencia Competitiva es un medio para lograr los objetivos, una herramienta para facilitar el trabajo, pero no es el fin. Tan importantes o más que el software son las personas y los procesos que definen la actividad de IC. A menudo la gente olvida que el proyecto no consiste en implantar un software, sino en poner en marcha la actividad de IC, con todo lo que ello conlleva.

Buscar el corto plazo

La Inteligencia Competitiva no es una búsqueda puntual de información; tampoco algo cuyos resultados son inmediatos. Para obtener beneficios de la IC, la actividad tiene que ser continuada en el tiempo, debe convertirse en una tarea más de cualquier empleado. El tiempo es lo que da a los analistas la capacidad de interpretar y combinar la información, a los que toman decisiones la posibilidad de mirar atrás y detectar tendencias o patrones. Por ello debe tenerse paciencia, no desesperarse si los resultados no se dan de inmediato.

No dedicar los recursos necesarios

Muchas empresas dicen que quieren hacer inteligencia, pero luego eso no se ve reflejado en los recursos que dedican. Y con recursos no nos referimos a inversión en software o consultoría. La mayor inversión que tiene que realizar una organización al lanzar la actividad de IC es de recursos humanos, dedicación de su personal. Suele costar decidir que determinadas personas dejen de realizar tareas productivas para dedicarse a algo como la IC, cuyo ROI no es fácilmente medible y cuyos resultados son difíciles de cuantificar. Por ello, si realmente se cree en la Inteligencia Competitiva y se desea tener éxito, deben dedicarse recursos, debe liberarse tiempo de los empleados para que lo dediquen a la IC.

 

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